lunes, 25 de febrero de 2019

Cuando la suerte toca la puerta






Una tarde estábamos caminando con Martha, mi cercana amiga entonces, y pasamos frente al kiosco de Marcelina; allí en la vidriera, como de costumbre estaban colgados de unos finos alambrecitos, los billetes de Lotería de la semana, y así se podrían verse desde la calle para elegir el número deseado.
Le insinué que compráramos un billete y quizás la suerte nos daría una sorpresa…ella aceptó, y nos fuimos contentos…

Desde aquel momento comenzamos a dar libre albedrío a nuestra imaginación ilusionándonos con lo que compraríamos en el supuesto caso de acertar con el número elegido. Éramos una parejita de quince años, y nuestra mente joven y sana no tenía límites.

Apenas llegué a casa, comenté a mis padres que el próximo viernes, nos ganaríamos la Grande (así se la denominaba) con Martha.
Entusiasmado con  las sonrisas de la familia ante mi seguridad sobre el futuro y supuesto premio, continué contando sobre el asunto a todos mis amigos, parientes, gente del barrio, compañeros del colegio…en fin compartí con mi pequeño mundo mi alegría. 
Además, le prometí a mi colega/socia, que en caso de que nuestro número 12246, sea el favorecido, lo cual lo veía con algo seguro, iría al colegio donde ella concurría y solicitaría sacarla en medio de las clases. Ella, con una amplia sonrisa, aceptó la propuesta.

En aquel entonces teníamos en el garaje de casa, un pequeño negocito, que lo atendíamos mi madre y yo.
El viernes, día del sorteo, yo estaba como todas las mañanas atendiendo el negocio y mi madre dentro de la casa ocupada en los quehaceres domésticos.

A las 10, como estaba anunciado darían a conocer por la radio local, el número favorecido de la Lotería.

Por supuesto yo estaba “prendido” al receptor de radio al acercarse la hora de las noticias. Y al comentar el locutor que a continuación daría a conocer el número favorecido, me puse serio y con muchos nervios esperé lo que ya estaba seguro escucharía.

El número sorteado era el 12246. ¡SI EXACTO!
Ese era el número escrito en el billete que tenía entre las manos.
¡¡¡SI, SI, SI!!! Pegué un grito infernal…¡¡SOY MILLONARIO!!
Yo lo sabía, lo sabía…

Mi madre entró corriendo asustada por mis gritos.
   -Les dije que ganaría, y ustedes no me creyeron.
Mi asombrada madre no podía entender de que estaba yo hablando…a causa de los gritos no lograba captar mis explicaciones.

Cuando por fin me calmé, le reiteré la noticia…ella me sugirió llamar por teléfono a la radio, y así corroborar lo que había escuchado.

Por suerte un amigo de mis padres, César, trabajaba como técnico en una de las emisoras locales, y le pedí que me certifiqué el número sorteado, y lo repitiera a mi madrecita, para que ella lo escuche por sí misma.

Él, al escucharme soltó una carcajada, pues estaba al tanto de mis preparativos durante toda la semana y me dijo que en un momento lo averiguaría…le pasé el auricular a mi madre y en la otra mano le di el billete para comprobar…a los pocos segundos, se escuchó la voz de Cesar informando el número agraciado…12246, ella empezó a temblar y se le escaparon algunas lágrimas.

Acto seguido fue dirigirme al colegio de Martha para cumplir mi promesa.

Llegué y pedí hablar con la Directora; me recibió y le expliqué lo sucedido, solicitando su autorización para que Martha pueda retirarse del colegio.

No me olvidaré que al entrar a un patio inmenso, pues allí estaban en el recreo, la busqué y después de unos cortos instantes nuestros ojos se encontraron…ella empalideció no dando crédito a sus ojos al verme allí parado…se acercó y le dije -Te aseguré que ganaríamos, ¿no me creíste, eh?

El premio, una suma bastante considerable, se repartió en partes iguales, por supuesto.
Cuando mi padre me preguntó que quería, sin dudarlo pedí una motoneta.

Y lo ocurrido a continuación es tema para otro relato.

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*Registrado/Safecreative N°1902250044409
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viernes, 18 de enero de 2019

VERDADES CORRELACIONADAS





Mientras los años con sus días transcurren y se multiplican, los sinsabores de los hombres llenan otro capítulo en sus vidas.

La vida, que conocemos, solo es una etapa de nuestra existencia en el mundo, una posterior al nacimiento y una anterior a la partida en el último viaje.

Mientras vivimos gozamos de placeres, padecemos tristezas, percibimos sensaciones, nos reproducimos y disfrutamos en la recolección de frutos de nuestros cultivos.

Supimos establecer normas de conducta para consolidar la unificación de nuestros deseos en pos del mantenimiento de un nivel de vida al que denominamos normalidad.

Hubo aquellos que ensimismados en un pseudo ideal arrebataron los propios cimientos de la Humanidad, dejando huellas rojas de inocentes idiotas que creyeron llegar a la verdad y tras usar como escudo un pabellón religioso avanzaron por campos arados sembrando violencia, muerte y soledad.

La historia tiene plena conciencia, su meta es la memoria, y la nuestra es recordarla.

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*Registrado/Safecreative N° 1901189677924
*Imagen de la Web

jueves, 2 de agosto de 2018

MAYORÍA DE EDAD





Así es, hoy hace dieciocho años, lo sé pues anoté la fecha, planté mi primer olivo, y hoy con todo su esplendor, es el orgullo de mi jardín.

Recuerdo cuando lo traje…un raquítico palilllo de escaso metro de altura; entonces no imaginé, aunque por supuesto lo deseé, que llegara a lo que es hoy un inmenso ejemplar de casi cinco metros de alto.

Tempranito en la mañana me senté en mi banco, situado a su frente y lo observé. Con atención detuve la vista en su amplio follaje, que con suma altanería ofrecía sus perfectamente delineadas hojas verdes, relucientes con ayuda del sol que se infiltraba entre ellas.

Pequeños botoncitos verde obscuro, a semejanza de lucecitas en los árboles de navidad, penden a su albedrío en cada espacio disponible de sus ramas. Dentro de unos meses, se convertirán en gustosas aceitunas, que serán un verdadero manjar como todos los años.

Que satisfacción poder apreciar que la dedicación y cariño, también a los árboles, nos otorgan esa sensación de plenitud como premio a nuestro trabajo.

¡Feliz Cumpleaños Olivo!

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*Registrado/Safecreative N°1807307866839

martes, 13 de marzo de 2018

PASEO




Caminando por la vida sufrí descontentos...

fui, no obstante, acreedor de alegrías...

momentos de esfuerzos desmedidos fueron empleados para saltar altos y severos obstáculos...

satisfacciones llenaron mis forjas...

logros y gratas recompensas se acumularon en mi haber...

deseché cardos y espinas adheridas a mi cuerpo...

horas y días disfruté regalos de la madre natura...

sembré mis propios granos y coseché tiernos retoños, que alumbran mi existir...

la sincera y pura compañía de mi elegido amor, trajo cariño, serenidad y paz en mi paso por este mundo...




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BETO BROM

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*Registrado/Safecreative N°1803136121248

*Imagen de mi autoría

*Música de fondo: BEETHOVEN/concierto en re mayor/Iszhak Perlman/violín


lunes, 30 de octubre de 2017

INSÓLITOS FANTASMAS





A semejanza de luciérnagas perdidas en la penumbra nocturna, aquellas almas errantes, faltas de energía, deambulaban carentes de alguna brújula indicadora del norte perdido.
Incertidumbre convertida en momentos de desesperación, no hizo hincapié en el monótono reloj del campanario antiguo.
Era uno más de esos días en los que la luz revelando muestras de cansancio, ya había abandonado las callejuelas, a semejanza de serpentinas, entre las casonas que conocieron tiempos mejores.
Una amigable neblina comenzó a dilatarse… el ocaso decía presente, momentos que incitaban a rever sentimientos anclados, vivencias grabadas, deseos frustrados, sueños sin futuro.
Todo el ambiente suspendido, los minutos se agolpaban como deseosos de acelerar el advenimiento de la hora prefijada.
La llegada inesperada de apariciones convertían las sombras en entes de razón.
Imposible quedar ignorado y humilde, como acatando una orden, en el aire flotaba la consigna a cumplir.
Una inusitada campanada, recordó tiempos lejanos, quizás remotos.
La masa homogénea reunida frente a la atalaya medieval, exigía, con su sola presencia, ser acreedora del advenimiento prometido en las legendarias escrituras.
Un silencio maquiavélico colmó las inquietudes, aquello ocurría…una vez más se cumplía el veredicto.
El predio, como un campo de batalla abandonado, quedó como único testigo de lo allí ocurrido.

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BETO BROM
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*Registrado/Safecreative N° 1710244639513
*Imagen de la Web

*Música de fondo: LISZT / Totentanz


viernes, 11 de noviembre de 2016

Deambulando en los pensamientos



Llegó la orden, presentía su aparición, es más, se alegró de su llegada.

Sin recelo pero con precaución, acató la nueva pauta, una grata sensación aclaraba sus dudas...el tema sobre el cual explayaría sus letras se concentraría en su persona.
Su diestra, siempre dispuesta a deleitar el libre albedrío que gozaba, esta vez se mostró reacia, no hallaba la vibración apropiada...titubeó...faltaba ese impulso imprescindible para comenzar, no obstante, los segundos ya convertidos en minutos, permitieron a las hacendosas agujas del reloj avanzar sin ninguna clase de escrúpulos.

La virgen hoja exigía ser receptora de señales que indicarán una nueva vivencia.

El tiempo no quiso tomarse siquiera un pequeño descanso, las horas dijeron presente y marcharon al compás preestablecido.

Y entonces... pequeños y significantes garabatos comenzaron a expandirse, uno tras otro como obedientes soldados ensimismados en lograr llegar a la meta.

La mente, llena de recuerdos y vivencias, alegrías y lágrimas, caídas y tropezones, dijeron presente.

Toda una vida quedó plasmada como grabada a semejanza de un alegato en favor de una fehaciente verdad.

Frente a su flamante creación, que reflejaba la valentía de su pluma, sintió una brisa de satisfacción correr por su cansado cuerpo.



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Beto Brom

*Registrado/Safecreative N° 1611119802974

*Imagen de mi autoría

*Música de fondo: Josep Colom plays Brahamas/op116






sábado, 7 de mayo de 2016

Irracional



En un alejado refugio, acompañado por sus recuerdos, recolectaba vivencias de un pasado insistente de volver a estar presente, como sombra en sus pensamientos. 
Escenas de momentos gratos, emergieron del fondo de la laguna que a semejanza de un cofre de secretos, ocupaba parte de su mente. 
Trató, sin grandes logros, clarificarlos para poder así distribuirlos en compartimentos, según su escala de valores. 
Momentos de incertidumbre ocuparon el tiempo a su disposición, quedando a merced de sensaciones incontrolables que afectaban su raciocinio.
Y el paso de las nubes reveló su veredicto, el otoño dio por finalizado su labor.
Ya adentrado y cubriendo todo lo que sus ojos alcanzaban a vislumbrar, el crudo invierno demostró su hidalguía.
En vano cubrió su cuerpo con pieles de bisontes, días cortos, largas noches de tormento, acosaron su permanencia.
Vientos huracanados dijeron presente, ansiosos de tomar parte en esta especie de confabulación en su contra, sus fuerzas decaían, espejismos anegaron sus últimas sensaciones, el instinto de conservación declinó ante tales presiones...su premonición llegó a tiempo.

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Beto Brom


*Registrado / Safecreative N° 1605017394587
*Imagen de la Web
*Música de fondo: Gustav Holst`s The planet/Mars