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domingo, 1 de noviembre de 2015

Abstracto


Eran uno de esos días que Anibal se levantaba malhumorado, y quizás sería por ello que ya desde que madrugó, casi una hora antes que su despertador, percibió en la obscuridad de su dormitorio que algo en su cabeza no funcionaba bien.  

Sentado en el borde de la cama, no se decidía a levantarse o recostarse nuevamente...optó por echarse y esperar el aviso del marca horas; no obstante, en el instante que su pesada cabeza rozó la almohada, una punzada, como la de un cuchillo, atravesó el cerebro de lado a lado...se le escapó un grito de dolor difícil de evitar...con ambas manos sujetó la cabeza...sintió que en segundos estallaría...trató de encender el velador, y al hacerlo una la luz resultó un rayo que lo encegueció, sintió que sus fuerzas lo abandonaban... 

El turno nocturno estaba por finalizar, escasa media hora para las siete de la mañana; las dos enfermeras de la sala de Terapia Intensiva, estaban dando un último repaso en el puesto de control, acomodando todo para entregar en forma ordenada el servicio al plantel de compañeras que las suplantarían. 


En forma rápida, el conductor y su ayudante, bajaron la camilla de la ambulancia, corrieron a la entrada de Servicio de Urgencias, donde varios enfermeros ya los estaban esperando. 


El Dr. Surrey, novato médico neuro-cirujano, estaba saboreando su primer cafecito de la mañana, después de una noche de guardia, que no alcanzó a pegar un ojo, cuando su celular vibró en su cintura, lo desprendió de su cinturón, lo acercó al oído...Dr, Surrey, tenemos un ACV (ataque cerebrovascular), URGENTE al servicio..., se levantó de golpe y enfiló a las corridas para allí...mientras los parlantes colgados de las paredes emitían el mensaje: Dr, Surrey a Urgencias, Dr, Surrey a Urgencias... 


El intercomunicador en la Unidad TC(Tomografía Computarizada) dejó escuchar:...brrr...brrr.. un ACV en camino, prepararse, avisar al radiálogo.... 

Como era su costumbre, Rúben, el técnico encargado, en ese momento, estaba efectuando la calibración diaria en el aparato, antes de finalizar su guardia; sin dudarlo, abandonó la butaca frente a los mandos, y comenzó a poner lo necesario en la carettilla de servicio, para que al llegar el paciente no se deba perder tiempo, que en tales urgencias podría ser fatal. 

La resolución tomada por los médicos que atendían el caso, fue aprobada por unanimidad: intervención quirúrgica urgente; cada minuto era crucial, una caso típico de Isquemia Cerebral (falla en la irrigación sanguínea en un parte de cerebro), en este preciso caso, un trombo (coágulo) afectaba la parte frontal del cerebro del paciente.


 *****//// 


 Era un día radiante, el sol del comienzo de la primavera, parecería estar ensayando su papel, pues en momentos desaparecía y tardaba unos minutos en reaparecer... 

Silvia, con cierta dificultad, empujaba la silla de ruedas de su querido Anibal,

     -¡Que hermoso día!¿verdad? 


Bien sabía que él, no podría responder, pero según los médicos con el tiempo quizás... 

Eso sí, ellos aseguraban que entendía todo lo que le decían, escuchaba sin problema alguno, su sistema auditivo no fue afectado, y es más, tampoco el sensitivo. Salvo unos casi imperceptibles, movimientos de su mano izquierda, todo el aparato locomotor de su cuerpo padecía, por el momento, de una parálisis. 
Es por ello que todas las tardes, desde ya varios meses, ella llegaba a penas finalizaba su labor como maestra, y se quedaba compartiendo aquellas largas horas hasta la hora de la cena; cuando el tiempo lo permitía, paseaban por el parque del sanatorio de rehabilitación, donde permanecía internado, desde la operación. 

Anibal, aquél día, sentado frente al lago artificial del parque, miraba los pájaros que revoloteaban en el agua. Su amorosa Silvia, lo observaba y sabía que estaba sufriendo, en silencio, como lo venía haciendo ya meses. Tomó sus manos, y esforzándose para no llorar, le dijo ... 


     -Mi amor, no estés triste, también tu saldrás de aquí, recuperado, y podrás sentirte libre como esos pájaros... |



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*Registrado/Safecreative N°1511015590135 
*Imagen de mi autoría

lunes, 13 de abril de 2015

Táctica puesta en acción


Aquello se asemejaba a un campo diezmado por la langosta. 
Las dos huestes ostentaron sus potencias. Enfilados como paralelas mellizas quedaron firmes sin dejar de auscultar a sus rivales. 

También aquellos aguardaban la orden que lograría desencadenar el ya inevitable enfrentamiento. 

Uno de nuestros avezados jinetes, rompió el espectral silencio. Avanzó, quedándose cerca de la línea de vanguardia. Todos sujetaron la respiración

¿Cual sería la reacción del enemigo? 

La respuesta, casi imperceptible, no demoró su llegada: uno de los pioneros abrió las filas del contingente. Un sonido de alerta recorrió nuestras tropas. 

Casi de inmediato llegó la orden, otro jinete salió al campo de batalla, esta vez desde el otro flanco; ahora los dos centinelas abarcaban, con su vista, todo el horizonte. 

Se presentó uno de los mensajeros del enemigo, plantó su figura y aguardó la consigna. Uno de los nuestros hizo lo propio, no deseábamos recibir sorpresa alguna, y menos al comienzo de la contienda. 

En forma pausada se fueron acercando. Nosotros, demasiado precavidos, nos abstuvimos de ofrecer una temprana confrontación. Nuestros hábiles compañeros, realizaron varias escaramuzas sin positivos resultados. El pionero central de nuestro bando, avanzó con movimientos cortos y sigilosos. 

En un momento de descuido, se topó, cara a cara, con la amazona del adversario. 

Ésta, se encontraba en aquellos instantes asediada por uno de nuestros inteligentes jinetes, y optó por replegarse, dejando el camino libre al picarón. 

Ni lerdo ni perezoso, continuó avanzando, llegando a las cercanías del grueso de las tropas enemigas. 

El comandante adversario, se percató del ardid y ordenó a uno de sus expertos montadores, eliminar al atrevido e insignificante invasor. 

Quiso la estrategia empleada, cosechar sus frutos.

Una de nuestras torres de vigilancia, había sido emplazada cerca del campo enemigo, y en aquel preciso momento se hallaba en línea recta con el lugar del excepcional enfrentamiento entre el pigmeo y el gigante. 

Nuestra infatigable y atenta amazona, siempre al frente de las tropas, lanzó su estocada mortífera: 


 ¡¡¡JAQUE MATE!!!




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Beto Brom

*Registrado-Safecreative N°1201180934690 
*Música de fondo: Caractacus op. 35 /Triumphal March by Elgar

domingo, 12 de abril de 2015

El pan de la amistad


 (imagen de la Web)



Dudó el andariego. El camino decidió bifurcarse. El destino probó, una vez más, su espíritu aventurero.
Similares alternativas, oportunidades semejantes.
El sol, desde su trono, apresuraba su decisión.
Un trotecito a sus espaldas, familia de liebres, madre y cuatro descendientes ensimismados en una carrera, pasaron por un costado ignorando su presencia, como si él no existiera. Tornaron sobre la derecha. En escasos instantes desaparecieron del horizonte.
Calculó que una pendiente sería la causa. Optó seguirlos, quizás por allí cambiaría su suerte.
Como había previsto, un pronunciado declive del terreno se abalanzó sobre él.
Los rápidos animalitos eran ya una mancha en el sendero. 
Allí abajo se vislumbraba un pequeño grupo de árboles, cercaban una especie de construcción, precaria por lo visto desde su puesto de observación. 
Quiso suponer que estaría habitada, era lo que anhelaba en aquellos momentos, es más, lo necesitaba, un angustiado deseo de hablar con alguien, ya tiempo que la soledad lo acechaba muy de cerca. 
Arregló un poco su humilde ropaje, la buena apariencia es hermana de la primera impresión, y esta es la que cuenta entre las personas, En aquel próximo encuentro entre un forastero y un corre caminos, más que más.
Dos perros, de respetables dimensiones, salieron al encuentro, metros distaban hasta la casucha. 
Conocedor de la mentalidad canina, no detuvo el paso y continuó ignorando la presencia de ellos. Su táctica, aparentemente no resultó, los ladridos se interrumpieron, optó por sentarse, de aquella forma no ofrecía señales de ataque. 
Fueron momentos de espera, ambos bandos se estudiaban. 
Nuestro caminante, en forma lenta extrajo de su mochila un trozo de pan; lo depositó en la palma de su mano derecha y extendió el brazo en el aire frente a los asombrados guardianes.
Como era de esperar, uno de ellos comenzó a acercarse, paso a paso, con suma inteligencia y precaución. Husmeó el aire, comprobó el olor del bocado ofrecido, se detuvo, hecho un vistazo a su compañero, como esperando consentimiento.
Continuó acercándose hasta llegar a escasos centímetros de la mano del hombre, elevó su hocico una o dos veces, era imprescindible cerciorarse, decidió agarrar el alimento, lo mantuvo entre sus dientes y regresó donde estaba aguardando su compañero. Arrojó el pan al suelo y su compinche lo devoró en un santiamén. 
Satisfecho de su valentía volvió sobre sus pasos, en forma que era imposible ignorar su intención. El resultado no tardó en venir por parte del caminante. Provisto de un segundo trozo de pan, no tardó en deglutirlo en segundos.
Un grito  se escuchó, los tres quedaron impactados, un pequeño hombrecillo provisto de lo que pareciese una escopeta, estaba plantado en la entrada de la vivienda, los llamó por sus nombres:
¡¡Sol y Luna!! ¡¡¡¡¡A CASA!!!!!
Como soldados muy bien adiestrados, de un golpe se pusieron en pie y corrieron hasta la casa apostándose a los flancos del amo.
   -Buenos días, buen hombre, llego con aires de paz, estoy de paso...
No hubo respuesta.
Se puso de pie, elevó sus manos, como muestra de estar vacías, y las movió a título de saludo. Agregó: 
    -¿Podría acercarme para saludar?
El silencio no fue interrumpido. El interesado visitante, entendió la indirecta, se abstuvo de ejecutar sus intenciones de amabilidad.
No estaba acostumbrado a esta clase de recibimiento. 
Distintos los pensamientos de los hombres y raras e increíbles sus reacciones ante lo nuevo, inesperado o desconocido.
A buen entendedor.... 
Alcanzó a exclamar un...
   -Adiós, que tenga buen día- y sus pasos enfilaron hacia el camino que lo esperaba.
Ya empezaba la tarde acogedora,.
Después de una corta caminata encontró un adecuado lugar para el descanso. Quizás decidiría hacer noche allí.
Arropado, con la agradable compañía de un pequeña fogata, intercambió miradas con unas picaronas estrellas, que gustaron compartir aquella noche entre amigos.

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Beto Brom

*Registrado/Safecreative N°1201250971327
*Música de fondo: Chopin / Nocturne op.9 n°2

viernes, 31 de octubre de 2014

Una de esas mañanas





Sentado en el acostumbrado lugar frente a la mesa, aquí, en mi jardín de ensueño. El sol en su apogeo. El follaje del jacarandá brinda un manto de frescura sobre todo el contorno.

En un costado de la mesa deposité la jaulita, domicilio particular de la parejita de los *príncipes del amor*, diminutos pajarillos; ella blanca como un capullo de algodón, y él, siempre a su lado , de un grisáceo aterciopelado.
Para ayudarlos con la temperatura reinante, coloqué un pequeño recipiente con agua; y ahí andan contentos, entran y salen de su pileta de natación. Eso sí, uno por vez, el otro espera afuera: centinela. Al terminar el baño, saltan hacia la varilla más alta, y comienza la sección limpieza y secado. Con maestría innata, con el piquillo separan una a una las alitas para introducir y eliminar cualquier posible suciedad. Un deleite a los ojos del observador.

Hoy descubrí que en una de las horquetas del árbol, una junta de torcazas construyeron allí en lo alto, su nido. En estos momentos, él o ella, en su asiento sobre el nido me ofreció su mirada. Mantengo la mía. Quiero entender que me pregunta si la molestaré. -No chiquilla, ten calma, estoy aquí para cuidarte- Creo que me entendió, ni se movió.

Kyra, mi perra, está sentada a mis pies, como siempre. Soñolienta. Deja que el tiempo pase.

Una sensación de tranquilidad sumerge todo el natural ambiente en un estado como latente. No es fácil describirlo en simples palabras.

Los pájaros que llegan a visitar, se posan por ahí en los arbustos, descansan en su trajín de vuelos inquietantes; sus trinos regalan a mis oídos una melodía sin igual, que, me atrevo a decir, endulza todo mi cuerpo.
Y aquí estoy sentado compartiendo mis pensamientos y sensaciones. ¡Ah...!


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Registrado-Safecreative N°1107069618449

martes, 23 de septiembre de 2014

Inocencia







* ¿Puedo tomar un poquito de agua, Sr.?

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* Sr. ¿Puedo?

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* Me mira y no me contesta, ¿Porqué?

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*Todos los mayores son iguales, nos miran....pero no nos contestan,  ¿será por que no nos entienden, tal vez?
Voy a intentarlo de nuevo, quizás tenga más suerte...

 *Sr. ¿este agua es suya?

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* Ufffff... mire que es caprichoso, ¿cómo quiere que le pida?, dígame y listo, para que da tantas vueltas.

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*Sabe que, tengo una idea...yo le canto una canción,  y si le gusta me deja tomar un poco de su agua, ¿acepta ?

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* Lallllalll lalllla ......la lla  lla,,,,,,,,,,,,,,,.........¿Le gustó?

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*Parece que no, ¿quizás un cuento le viene mejor?

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*Entiendo, pues aquí va: Había una vez, hace ya mucho tiempo...
¿Lindo verdad?

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* Cuanto lamento que nada le gusta, no mis canciones y tampoco mis cuentos, ¡que raros son ustedes los mayores!




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Registrado: Safecreative N° 1401189851732